martes, 28 de diciembre de 2004

Reuniones (II)

Siguiendo con el tema de las reuniones, tengo la inmensa fortuna de poder contar con un jefe que cuando te convoca a hablar con él en su despacho, solo o con más gente, es capaz de dejar todo a medias en cuanto suena su teléfono. Y es que este es un mal muy extendido, incluso en tiendas y otros sitios de atención al público.

En sitios civilizados, aunque sea molesto el tenerlo sonando, el teléfono se atiende en cuanto se pueda. Y a mí me parece obvio que, si estás atendiendo a un cliente o en una reunión, no deberías parar a menos que estés esperando una llamada importante.

El caso de mi jefe es sangrante, puesto que le da igual el que haya ocho personas que ochenta, se levanta de la mesa y se va a contestar el teléfono, tarde lo que tarde. Y como es el jefe, pues muchas veces la reunión queda en espera hasta que termina. Y encima, de regalo, te enteras de todo lo que está hablando.

A mí hay veces que cuando me hace eso, me dan ganas de irme de la reunión y luego llamarle para continuarla por teléfono. ;)

Tom De Marco, en su imprescindible libro Peopleware, ironiza muy acertadamente sobre este tema:
"Ladies and Gentlemen, this is the phone! This is the future. We're going to put one of these on every desk in America. Homes, too! It will get to the point where people can hardly imagine a world without them.
(...)
There will be phones everywhere you look, all of them hooked up together with wires under the street or overhead. And now this is the really exciting part (...) And when you've connected, you can make the bell ring on the other fellow's machine. Not just some rinky-dink bell, either, but a real heart-stopper.
(...)
Now, what's a fellow got to do to stop this ringing? He's got to race over to his phone and pick up the receiver. He picks up the receiver on the ringing device and hands it to one of the committee members. Then he bounds back to the other side of the room and starts shouting into the mouthpiece of the originating device. "Hello! Hello! Can you hear me? "See that, I've got his COMPLETE ATTENTION. Now I can sell him something, or get him to lend me money or try to change his religion or whatever I want!
(...)
The beauty of the phone is that it never gives you the chance to wonder whether you want to answer it or not. No matter what you're involved in at the time it rings, no matter how engrossed you are, you DROP EVERYTHING TO ANSWER IT. Otherwise, you know it will just keep on ringing. We're going to sell billions of these things and never ever allow any to be sold that ring only once.
(...)
The device is so disruptive that if you were ever dumb enough to allow it to be installed, nobody would ever get any work done around the office. "

¿Utilizas tú el teléfono de la misma forma? Yo, me estoy quitando.

CONTINUARÁ

3 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Tu jefe solo las coge? El mío HACE llamadas mientras estás reunido con él...

El Melenitas dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
El Melenitas dijo...

Ahí es donde tienes que levantarte y decirle que tú TAMBIÉN tienes que hacer una llamada. Y vas y le llamas a él, aunque será incapaz de captar la ironía.